Premisa

Oleguer desciende.
La piedra recuerda.

Otoño de 1987. Oleguer Parkinson, archivista de la Universitat Rovira i Virgili, recibe la autorización para documentar una sección no cartografiada bajo la necrópolis paleocristiana de Tarragona. Las obras de ampliación del museo han destapado un acceso sellado desde el siglo XVIII.

Lo que debería ser un inventario arqueológico de cuatro días se convierte en otra cosa cuando su grabadora de campo, un modelo Nagra de cinta abierta, registra sonidos imposibles a 30 metros bajo la superficie: una letanía latina, el golpeo rítmico de metal contra piedra, y una respiración que no es la suya.

Oleguer desciende por capas de historia. Las criptas visigóticas del siglo VI se apoyan sobre galerías funerarias romanas que conectan con el complejo de la Tarraco imperial. Pero bajo esas, hay cavidades más antiguas: excavaciones ibéricas con marcas pre-lingüísticas que no corresponden a ningún registro conocido.

La piedra caliza de la necrópolis no solo contiene restos. Ha grabado las frecuencias de todo lo que ocurrió entre sus muros. Y en la oscuridad total, esos ecos suenan más presentes que los propios pasos de Oleguer.

Sarcófago romano descubierto por Oleguer

REGISTRO_VISUAL_04: Sarcófago con inscripción D·M, nivel -2, galería este.

Mecánicas

Lo que Oleguer lleva consigo. Lo que la piedra le responde.

I

Exploración guiada por el oído

En la negrura absoluta, Oleguer depende de la acústica. El motor de audio recalcula en tiempo real cómo el sonido rebota, se absorbe y se deforma según la geometría de cada galería, su material y su humedad.

Un pasillo largo devuelve el eco con delay. Una cámara amplia lo dispersa. Un muro cercano lo aplasta. Y de vez en cuando, la reverberación incluye frecuencias que no generaste tú.

II

Cuaderno de campo y brújula

No hay minimapas ni HUD. Llevas papel milimetrado, una brújula de declinación, tiza para marcar paredes y un medidor de pasos. Tu mapa es tan bueno como tu capacidad para interpretar distancias y ángulos en completa oscuridad.

Un error de 15 grados en un cruce puede significar mapear un pasadizo entero en la dirección equivocada. Y no hay forma de saberlo hasta que intentas volver.

III

La oscuridad como antagonista

No hay un medidor de cordura visible. Lo que hay es un sistema de degradación perceptiva ligado al tiempo en oscuridad, al estrés acústico y al aislamiento. Los shaders de post-procesado responden sutilmente: bordes que se difuminan, distancias que mienten, siluetas que sugieren presencias.

No es que haya algo ahí. Es que tu percepción ya no es fiable. Y eso es peor.

IV

Equipamiento analógico de 1987

Linterna de mano pesada con pilas limitadas. Grabadora Nagra con cintas finitas. Mechero Zippo como último recurso lumínico. Cada objeto tiene peso físico y genera sonido al manipularse: sonido que la necrópolis absorbe y devuelve distorsionado.

La gestión de recursos no es un minijuego. Es la línea entre documentar unas ruinas y convertirse en parte de ellas.